“El paso hacia la grandeza está, en construir
realmente sobre las fortalezas más profundas. Aquellos que
identifican sus fortalezas y las desarrollan se diferencian y distinguen de la multitud.
Se trata, de lo que será el siguiente
paso en la evolución del desarrollo humano: El enfoque en las fortalezas
personales”. (Varios especialistas).
Ya he
mencionado que, en los últimos 13 años, se ha producido un cambio relevante al
pasar de enfocarse en lo malo, deficiente, en las debilidades, a hacerlo en lo
que es bueno, en las fortalezas, allí donde las personas poseen competencias
fuertemente desarrolladas. En anteriores posts,
cité investigadores y estudios que apoyan y dan valor a este cambio. De esos estudios se desprenden importantes aportes:
- El fuerte y positivo impacto de trabajar basados en las fortalezas de las personas y en los resultados superiores, obtenidos por cientos de organizaciones en todo el mundo que vienen trabajando con esta filosofía.
- Estudios y conocimiento que confirman que las fortalezas se pueden desarrollar y fortalecer más, y que no son, como afirman algunos, algo estático.
- Experiencias que confirman que se debe trabajar profundamente en reforzar las fortalezas debido a que se obtienen mejores resultados que aplicando el enfoque tradicional dirigido a superar las debilidades.
También, dejan ver con claridad que el enfoque
y metodologías para desarrollar fortalezas, son diferentes del que se usa para intentar
minimizar el impacto de las debilidades. Desarrollar fortalezas requiere de la
aplicación de un enfoque “no lineal”, se necesita un enfoque de “entrenamiento
cruzado” y de desarrollar lo que Zenger y Folkman (Z/F), han denominado: “Companions de las competencias”. La combinación
y aplicación adecuada de ambos es el proceso clave que permite pasar de ser bueno a ser excelente. Y
sin duda, representa una gran diferencia.
Con sus
estudios, que actualizan permanentemente,
Z/F han comprobado que personas que poseen de 3 a 5-6 competencias-fortaleza, se
comportan, tanto como individuos o como líderes, de forma mucho más efectiva,
son más productivos, eficaces y rentables para sus empresas. Han
comprobado también que, individuos, líderes, e inclusive las organizaciones,
tienden a florecer y prosperar cuando cuentan con estas personas y las
condiciones organizacionales propicias.
Un aspecto
clave, medido y comprobado es que, para que una fortaleza sea considerada como tal, la misma debe estar en el Percentil
90. Moverse del percentil 75 al 90, representa un gran reto. Es la parte más
compleja: “el ascenso al tope de la colina”. Lo obvio ya ha sido realizado,
es lo usual, lo común.
En el caso
de líderes con percentil 90, al
correlacionarlos con: Efectividad percibida por otros, compromiso con los
empleados, satisfacción de los clientes, productividad, beneficios, rentabilidad, retención
de empleados y casi cualquier otra dimensión empresarial clave, se ha encontrado siempre
una elevada correlación y conexión.
En la ejecución de sus actividades, se
observará siempre qué, los líderes que ejecutan muy bien y rinden por encima de
los demás es, porque realizan unas
pocas cosas muy bien. Prestar atención principalmente a las debilidades,
nunca ha llevado a nadie a ser muy bueno
y menos aún a ser excepcional.
¿PUEDEN DESARROLLARSE LAS FORTALEZAS?
Existen
muchas pruebas de que sí es posible. Lo que hay que tener en cuenta es, que
ocurre de forma diferente en distintas personas, y también, es distinto para
cada habilidad. Diversos investigadores y autores
coinciden en que la mejor manera es, escogiendo una fortaleza, máximo dos,
trabajar duro en ellas para fortalecerlas y desarrollarlas aún más, una vez que se ha conseguido, hacerlo con otra y así, sucesivamente.
Desarrollar
fortalezas, no es lo mismo que reducir o eliminar debilidades. Existen diversos
enfoques en cuanto al proceso de fortalecer y desarrollar las fortalezas. El que ha
demostrado mayor eficacia es, mediante la aplicación de entrenamiento cruzado (cross-training), tal y
cómo lo utilizan grandes atletas para desarrollar ciertos atributos físicos
para el deporte que practican. En atletismo no se utiliza el entrenamiento
cruzado para aprender lo básico de una actividad deportiva, se usa para
alcanzar un nuevo nivel de rendimiento y ejecución. Lo mismo sucede para desarrollar las fortalezas.
Zenger/Folkman
y colaboradores, por ejemplo, en sus actividades y estudios han acumulado gran cantidad de evidencias que
demuestran que para las competencias fortaleza de
liderazgo, existen una serie de
comportamientos que muestran una poderosa correlación estadística a la hora de
pretender desarrollarlas al máximo.
Una buena noticia es,
que además del entrenamiento cruzado, existen otras formas para alcanzar un elevado desarrollo de
las fortalezas. Por ejemplo: los pasos básicos que se dan en
cualquier aprendizaje de habilidades, el uso apropiado de feed-back, y otras
formas de construir un aprendizaje, según el diseño y concepción
del trabajo. Igualmente, la importancia de mantener y sostener en el tiempo esos pasos. No se trata de algo momentáneo, efímero.