jueves, 5 de noviembre de 2020

TRATAMIENTO Y CURA DEL "SÍNDROME DE INMADUREZ PSICOLÓGICA EN POLÍTICOS ESPAÑOLES"

En el anterior post expliqué en detalle, manifestaciones que son parte de los síntomas, que considero conforman el “síndrome de inmadurez psicológica de los políticos. Aplicable, además, a muchos otros ámbitos de funcionamiento de la sociedad. 

Está conformado, por una serie de rasgos, comportamientos y actuaciones, acordes con el “Modelo de Desarrollo de la Personalidad Humana”, concebido y descrito por la investigadora Jane Loevinger.

Utilizo su modelo de desarrollo del Yo, para dar validez científica al que he denominado y descrito como “síndrome de inmadurez psicológica”. Lo que describí en el citado post, corresponde a los rasgos, actuaciones, conductas, acciones y otras, manifestados por individuos que dejan ver claramente que se trata de personas de baja madurez, a las que habitualmente se las clasifica como: Psicológicamente inmaduras.

Esas personas, con el paso del tiempo podrán ir evolucionando y superando las diversas “crisis y dilemas” que todo ser humano tiene que culminar y resolver para alcanzar un buen nivel de desarrollo, una buena madurez y consciencia de la realidad. Esto, basado en estudios y planteamientos de Sullivan y otros estudiosos del desarrollo humano.

Si las personas no son capaces de resolverlos y de superar adecuadamente las crisis, nunca estarán en condiciones de alcanzar un elevado nivel de madurez psicológica. La madurez se caracteriza por poder ejecutar y llevar a cabo, comportamientos y acciones que describiré en el presente post, como: Rasgos, comportamientos, actuaciones y prácticas de personas que alcanzan una madurez satisfactoria, buena. Siempre manteniéndome dentro del ámbito al que los estudiosos del tema mencionan como un desarrollo bueno, fluido, adecuado, de la madurez y personalidad humana.

Para alcanzar niveles de madurez superior, que sobresalen de lo usual, promedio, hay que ir mucho más allá. Alcanzar esos niveles superiores requiere de mucho más esfuerzo, de un trabajo de desarrollo y crecimiento muy bien llevado, fluido, bien realizado y respaldado durante todo el proceso. Es muy necesario, indispensable, contar con el apoyo y facilitación de una serie de componentes externos, que resultan ser claves para cada individuo. Etapas: Individualista, Autónoma, Integrada.

Los comportamientos ya descritos que conforman el síndrome al que me he venido refiriendo, citados en el anterior post, describen las actuaciones de políticos, dirigentes y otros, que aparentemente no toman en cuenta para nada, lo dañinas y perjudiciales que resultan para la realidad actual del país.

Al mismo tiempo, permiten que los diversos miembros de los partidos políticos lleguen a acuerdos que no tienen realmente intención de respetar, provocando un clima y ambiente de crispación, hostilidad, confusión, hastío y zozobra, muy dañino; tal y como lo son las continuas protestas violentas. Todo ello, lleva a la política en general, a cometer graves errores y realizar actos insólitos que resultan con cierta frecuencia vergonzosos ante la mirada atónita de los ciudadanos y de la misma Comunidad Europea: Ejemplo “el circo en el que han convertido al Parlamento”.

Insisto en esto, porque me parece absurdo lo que están haciendo buena parte de los “servidores del pueblo”, tal como algunos se identifican, sin valorar para nada, al menos así parece, las terribles consecuencias para el país… y peor, para la ciudadanía. Que es además quien les votó y eligió, con el objetivo de que tuvieran posibilidades de optar a gobernarnos bien, de manera coherente, sin tanta mentira, zancadillas, trampas y luchas ruines por el poder. Demasiado poder personalizado (David. McClelland).

Verdaderamente resulta insólito, máxime, cuando nos detenemos a evaluar el impacto de esos comportamientos y de cómo contribuyen al descontrol de la pandemia de coronavirus-19. El problema presente es, que no hay forma de que algunos colaboren y arrimen el hombro. Solo ponen piedras en el camino. Todo es politiquería barata, baja, mala.

Cada día el covid-19 nos golpea más duro como país, pero ni por eso están dispuestos, de una vez por todas a ceder en algo, a comportarse de forma madura, ponerse de acuerdo y colaborar por el bien del país. Por el lado de la oposición todo son trabas, mentiras, envidias y resistencias. Nada de apoyo y cooperación. ¡Inaudito! Pero así, están comportándose muchos políticos. Lamentable.

Tratamiento y cura para el Síndrome

Como todo mal o toda enfermedad, el “Síndrome de Inmadurez Psicológica” se puede tratar y curar. De hecho, existe una buena parte de la población y algunos políticos también, que no lo padecen. Han logrado superarlo satisfactoriamente, durante su proceso de evolución y maduración hacia convertirse en personas, al superar las crisis y dilemas de su desarrollo.

Como podrán imaginar, el tratamiento no es sencillo, pero sí factible. Se necesita ejecutar algunas acciones indispensables que, dentro del clima actual de oposición, crispación, indecencia y obstrucción, es fácil prever que no existe la mínima disposición y que generarán gran resistencia. Otro signo más de inmadurez es el producido por el desconocimiento, la inseguridad y la ansiedad ante el caos actual. El tratamiento con frecuencia requiere de ayuda terapéutica, la cual deberá ser provista por: psicólogos, psiquiatras y otros especialistas en problemas de desarrollo y madurez.

Las acciones esenciales a llevarse a cabo tienen que ver con: conseguir un clima sano, saludable, adecuadamente estimulante, y pasa por recibir educación, educación, más educación, en todas sus fases, ilustración, formación, cultura y algunas otras. Todas ellas, orientadas a conseguir cambios, desarrollar ciertas fortalezas personales, y varias otras mejoras factibles.

Mi insistencia en educación es, con el fin de intentar mostrar qué, el incremento de la madurez de las personas emana de recibir educación en el sentido más amplio, y de una cultura de país más propicia, sustentada en: Valores positivos, costumbres, creencias, refuerzos, hábitos que se aprenden y adquieren en el hogar y en la escuela, y también, mediante el desarrollo de habilidades, destrezas, conocimientos, herramientas, más empatía, afecto, confianza, y otros.

Educación también, para ilustrarse, aprender, conocer, formarse, capacitarse, interactuar con otros, civismo, cortesía, sabiduría. Por aquí es por donde tienen que ir los esfuerzos que nos llevarán, tal como veremos a continuación, a realizar, ejecutar comportamientos y acciones, que son las que nos pueden conducir a alcanzar una buena madurez, a ser personas más conscientes y claras del aquí y ahora. También, a darnos cuenta de que o maduramos, o permaneceremos la vida siendo inmaduros.

Tratamiento: Acciones, capacidades, comportamientos a desarrollarse que muestran cómo y que se requiere para superar el “síndrome de inmadurez psicológica”.

Lo que describo a continuación son los comportamientos, acciones, actuaciones, que solo ciertas personas que han alcanzado y realizado un buen proceso y un buen nivel de desarrollo, están en capacidad de llevar a cabo, de ejecutar. Como ya señalé, es factible que alcanzar ese desarrollo humano, requiera en algunos casos, de ayuda terapéutica, aunque si las demás condiciones se presentan favorables, no será necesario.    

Las personas maduras:

  • Muestran inicios de capacidad de introspección. De darse cuenta de su vida interior.
  • Desarrollan poco a poco, una moral y valores personales propios, no del grupo.
  • Ven y aceptan múltiples alternativas ante una situación.
  • Empiezan a ser claros en sus deseos para sí mismos. Inicio de búsqueda de autonomía.
  • Pueden salirse a veces de las normas sociales aceptadas. Buscan ir por su cuenta.
  • Sus emociones y sentimientos siguen siendo poco claros, vagos y banales.
  • Muestran diferencias entre "yo", y "los demás".
  • Tienden a criticar a otros en relación con sus estándares y valores personales.
  • Poseen una moral y ética interior que prevalece ante la establecida por otros. Moral propia.
  • Están esencialmente motivadas por el éxito, altos estándares, necesidad de logro y superación.
  • Poseen una visión enfocada en largo plazo.
  • Toman responsabilidad por otros, por sí mismos y ante la sociedad.
  • Tienen sentimientos de culpa como sanción personal.
  • Tienen conciencia de propios sentimientos y de la necesidad de compartirlos.
  • Son capaces de imaginar algo, sentirlo y vivirlo, sin que haya sucedido.
  • Buscan las causas, analizan, interpretan, deciden según los hallazgos.
  • Reflexionan sobre uno mismo y el porqué. Predomina la auto-reflexión.
  • Dividen la realidad en sus partes y categorías. Son conscientes de la causalidad de las cosas.
  • Establecen por primera vez relaciones interpersonales intensas, profundas.
  • Aprecian, valoran y aceptan las opiniones y los puntos de vista de otros.
  • Se dan cuenta de las diferencias entre individuos.
  • Sienten que poseen control sobre su propio destino. Que es su responsabilidad, no azar.
  • Tienen aún la tendencia a ser auto-críticos.
  • Sienten la necesidad de involucrarse, implicarse, comprometerse. 

Estas descripciones corresponden a las dos personalidades maduras más básicas (Darse Cuenta y Consciente). Destaco, que desde mi punto de vista y por primera vez, dentro del modelo de desarrollo de Loevinger, estamos ante la descripción de los rasgos, conductas, actuaciones y comportamientos habituales en personas que poseen los requisitos para ser llegar a ser excelentes como: personas, como líderes, gerentes, como políticos, como profesionales en cualquier profesión.

Los comportamientos arriba señalados, son habituales en individuos con este tipo de personalidad madura. Lo he podido comprobar, al trabajar con un grupo grande y relevante de organizaciones y diferentes empresas. Las diferencias, los resultados, los comportamientos, decisiones, el ambiente que se establecía, era realmente distinto, superior.

Quiero destacar además que, cuando analicé en detalle los comportamientos y características arriba descritos y los relacioné y comparé con los citados por Zenger y Folkman, como “competencias diferenciadoras de líderes extraordinarios”, y “competencias de individuos con desempeños extraordinarios”, pude comprobar que existe una gran correspondencia. Esta información está basada en los estudios realizados y publicados por J. Zenger, J. Folkman, R. Sherwin y B. Steel, en su libro “How to be exceptional”, de finales de 2012. Editorial McGraw Hill.

Encontré que como mínimo diez de las dieciséis características diferenciadoras de grandes líderes, y/o personas excelentes, coinciden totalmente con las descripciones de la personalidad Consciente. Este hecho, es una prueba científica más, acerca de lo que vengo afirmando sobre la inmadurez psicológica de nuestros dirigentes y su amplio significado e impacto de consecuencias negativas. De “no líderes”, sí de dirigentes malos. No me atrevo siquiera a llamarlos líderes, tal como los catalogan miles de personas, no especialistas en liderazgo. Eso se trata de otra cosa muy distinta.

No poseen y no se comportan como buenos líderes y menos, como líderes extraordinarios. Se comportan, como demostré en el anterior post, como personas inmaduras, egoístas, inseguras, de visión corta, y acordes con el “Síndrome de Inmadurez Psicológica”.

Así hemos venido por años, y lo peor es, que estaremos bastantes años más hasta que se decida y sea posible hacer algo muy distinto. Suerte…

 

http://innovarlagestion.blogspot.com/

http://www.bubok.es/libros/172773/Innovar-la-gestion

 

 

 

lunes, 19 de octubre de 2020

Síndrome de “Inmadurez psicológica”, de los políticos en España

Continuando en la línea de los post: 262, 263 y 264, del pasado mes de septiembre, y profundizando en mis reflexiones alrededor del tema de la competencia: Ganar-Perder y sus consecuencias, y la relación que tiene con la crispación e irritabilidad en el país, he tomado conciencia de que es posible identificar, con toda seguridad, la existencia de un “síndrome de actuación”, que determina la forma en la que, la mayoría de nuestros políticos vienen actuando y en cómo se comportan en sus relaciones con los demás políticos y también con la ciudadanía, en general.

Para mejor comprensión de todos, aclaro qué se entiende y conoce por SÍNDROME. Se trata de: “Conjunto de indicios, signos, manifestaciones, o síntomas, que se presentan juntos y son característicos de un cuadro malsano, obsesivo, enfermizo, provocado en ocasiones, por la concurrencia de más de una tendencia o crisis”.

Se lo explica también como: “Sintomatología de la perturbación o desorden de un conjunto de fenómenos que concurren unos con otros y que caracterizan a una determinada situación”.

La situación  

En el caso que nos ocupa, está relacionada con la percepción del ir y venir de nuestros políticos y dirigentes. Los comportamientos y acciones a los que me referiré y que describiré más adelante son, de donde me surge la idea de calificar su actuación general como síndrome. Y lo que me ha llevado a denominarlo “síndrome de inmadurez psicológica en políticos españoles”, está relacionado y referido a sus incompresibles e incoherentes actuaciones y comportamientos que una gran mayoría de ciudadanos percibimos, ante la compleja y delicada realidad actual del país, y del terrible impacto que provocan en la vida de todos.

El domingo 4, en Opinión, el diario El País, publicó bajo el título de El bien común: “España necesita respeto a las instituciones y cooperación leal para superar su crisis. Indicadores económicos y epidemiológicos dibujan un escenario dramático, más agudo que el que sufre la mayoría de las democracias avanzadas”.

“En este momento de extraordinaria gravedad, en el que el sistema democrático español al completo debería orientar con magnanimidad sus esfuerzos a la defensa del interés general, la vida política española exhibe una inquietante falta de respeto hacia las instituciones y de leal colaboración entre los agentes llamados a liderarlas, lo que agrava el desconcierto vivido por la sociedad desde el inicio de la pandemia, hacia el interés general de la vida”.

Aprovecho el blog para manifestar una vez más, mi malestar con nuestros políticos, todos. Ningún partido ha estado a la altura de lo que el país y los ciudadanos necesitamos y deseamos.

Ni el gobierno ha cumplido cabalmente con las acciones y hechos necesarios, ni esa cochambrosa oposición guiada especialmente por el PP y los “angelitos” de Vox. Considero que la que le ha caído a este gobierno, cualquier otro lo hubiera hecho posiblemente, igual o peor. Se demostró al pasar el control y responsabilidad de gestionar la pandemia, a las Comunidades. Es muy fácil hablar, criticar, despotricar, pero cuando les toca lo hacen peor o, más o menos igual de deficiente.

Lo que no tiene el más mínimo soporte es, que la mayor parte de esa oposición citada, solo haya trabajado fuertemente y con dedicación, en poner rocas y trabas en el camino, con la finalidad de dañar las acciones del gobierno. Éste, ha hecho igual que en muchos otros países lo que ha podido, dado el desconocimiento del virus y la ausencia de equipos para estudiarlo y combatirlo.

Es una vergüenza que, en casi todos los medios nacionales y en algunos internacionales, hayan tenido que criticar la actuación negativa, competitiva y destructora de la oposición española, al no apoyar para nada la acción del gobierno, haciendo todo más lento, difícil y arduo, sin importarles nada, los daños a la población.

Al exponeros lo que percibo como enfermedad, y cuadro clínico denominado: “Síndrome de inmadurez psicológica en políticos españoles”, espero poderos dar una explicación clara, no fácil pero sí, basada en estudios y resultados científicos, que nos aportarán una clara visión y comprensión del porqué de esas actuaciones y comportamientos erráticos y vergonzosos en ocasiones.

Existe una bien sustentada razón de ello: Son consecuencia de claras manifestaciones de inmadurez psicológica exhibida por las fuerzas políticas a través de sus dirigentes y muchos seguidores, sin aparentemente, tener conciencia de los daños que infringen al país y a los ciudadanos. ¿Es o no algo enfermizo?

Hablaré de inmadurez en varias situaciones y escenarios distintos. El verdadero significado del término inmadurez en Psicología se refiere a: bajo desarrollo de los mecanismos de regulación de las emociones, baja tolerancia a la frustración, mínima resiliencia y mínimo sentimiento de responsabilidad hacia los demás.

Volviendo al artículo de El País, señalaba: “…con todo, hay motivos para la esperanza… Las negociaciones entre empresarios y sindicatos bajo la batuta de la ministra de Trabajo, que han llegado a importantes acuerdos. La comunidad de Castilla León, regida por el PP, que votó a favor de las medidas para frenar el coronavirus, planteadas en el Consejo Interterritorial de Salud”.

“Son estas actitudes y acciones, lo que España necesita y lo que la mayoría de sus ciudadanos espera…la clase dirigente política, debe hacer un esfuerzo… y reconectar a fondo con las exigencias de una ciudadanía atónita y asustada. Los graves momentos por los que atraviesa el país solo podrán superarse desde la lealtad institucional y la anteposición del bien común al interés partidista. Con valentía, magnanimidad y sentido de estado”.

Lamentablemente, estoy convencido de que lo señalado es sumamente difícil de conseguir y poco probable que se logre. Es necesario primero, erradicar, superar lo que he denominado “Síndrome de Inmadurez psicológica”, presente en los políticos y otros dirigentes.

Síndrome de Inmadurez Psicológica

Ya mencioné que con el fin de dar objetividad y validez a lo que señalo, relativo al comportamiento nefasto, agresivo y desagradable de algunos políticos, me basaría en la aplicación, de un modelo científico de desarrollo de la personalidad y comportamiento humano, que explica de manera clara y comprensible algo tan complejo como es el desarrollo y formación del Yo, y de la Personalidad humana.

He utilizado dicho modelo en innumerables ocasiones para implantar cambios, superación y mejoras en organizaciones muy diversas y, para explicar y justificar muchos de los planteamientos por mí publicados. Ha sido elaborado por la psicóloga Jane Loevinger, fundamentalmente durante su estadía de trabajo, investigación y docencia, realizada en la Universidad de Berkeley, USA.

Cada una de las Etapas del Desarrollo que conforman el Modelo, está descrita como: comportamientos, actuaciones y conductas humanas observables, que permiten comprender con relativa claridad rasgos, características, y hechos que se manifiestan y observan según cada etapa de desarrollo del Yo (Ego) y de la Personalidad humana”.

En el caso presente, me enfocaré en describir actuaciones y comportamientos que se corresponden con conductas, maniobras, manipulaciones y acciones propios de personas que poseen baja madurez psicológica, o que se comportan de forma inmadura, ineficaz, ignorante.  Considero que es en esto, donde radican la mayoría de nuestros principales problemas como país.

Las descripciones que veremos incorporan adaptaciones hechas para su aplicación al mundo de las organizaciones, y que han sido estudiadas, ampliadas y desarrolladas por Harry Lasker, PhD Univ. Harvard y Vic Pinedo, PhD, Florida Univ.

ETAPAS DEL DESARROLLO DEL YO: LOEVINGER

 

I.-     Personalidad Impulsiva    II.-     Autodefensiva       III.-      Conformista                                     IV.-      Darse cuenta        V.-     Consciente   VI.-      Individualista     VII.-     Autónoma      VIII.-      Integrada

 

Las tres primeras se consideran personalidades inmaduras, las demás, de madurez creciente.

Aclaro que cada etapa representa un momento en el tiempo y en el espacio, durante el desarrollo de cualquier persona, y refleja el lapso en el cual un individuo se ha “detenido” en su proceso de desarrollo, crecimiento y progreso como persona.

Es esencial entender igualmente que, “cada etapa refleja el modo en que una persona percibe el mundo, y con base en ello, cómo afronta, brega y batalla con él, a fin de, en primer término, lograr su supervivencia, y en segundo, cómo alcanza su desarrollo y superación”. Así lo explican Loevinger y colaboradores.

Las diferencias de rasgos, atributos, cualidades y comportamientos, corresponden a personas que se encuentran en diferentes etapas, y son el reflejo de diferencias en las funciones humanas.

1) Diferencias Cognitivas: Cómo las personas razonan, piensan, conocen, aprenden y comprenden cualquier situación.

2) Diferencias de Proceso: Cómo los individuos expresan sus emociones, como se relacionan unos con otros, cómo se produce el desarrollo del carácter y las interrelaciones.

3)  Diferencias de Sistemas: Cómo funcionan las personas, cómo hacen frente a su realidad, cómo se comportan, cómo mantienen un concepto integrado de su propio ser y sus preocupaciones fundamentales. Sus modos de acción y otros.

Cada etapa se caracteriza a su vez por: distintas preocupaciones emocionales, diferentes estilos cognitivos, diversas maneras de relacionarse con los demás, y por cómo se afrontan los problemas y situaciones que produce el roce con el mundo; en un intento por entenderlo y lidiar con el mismo de forma efectiva. Todo ello origina diferentes reacciones y comportamientos según la etapa en la que se esté.

“Síndrome de Inmadurez Psicológica en políticos españoles”

  • Aceptan normas y reglas, pero las usan para su propio beneficio
  • Una acción es mala si es sancionada. Malo, igual a ser descubierto.
  • No poseen sentimientos de culpa, ni capacidad de auto-crítica como sanción.
  • Ven el castigo como una venganza de otros
  • Las relaciones interpersonales son de dependencia y/o explotación.
  • Ven a los demás sobre la base de lo que puedan darle; como “fuentes de suministro”
  • Su comportamiento es: oportunista, vivaz, irresponsable, engañoso.
  • Están motivados por una fuerte necesidad de poder personal: ejercer control, dominar.
  •  Tienden a clasificar a los demás como buenos o malos.
  •  Orientados al presente, no hacia el futuro.
  • Son comunes las ideas supersticiosas, rabietas y arranques temperamentales.
  •  Suelen ser personas desconfiadas, inseguras, sinvergüenzas, mentirosas.
  • Trabajar les resulta molesto, desagradable. Lo evitarán siempre que puedan.
  • Su relación con otros es de poder, gana-pierde. No conciben colaborar y todos ganar.
  • Confianza recíproca sólo entre miembros de su grupo. Rechazo de otros grupos.
  • Su código moral tiene que ver más con las reglas y normas, que con las consecuencias que se puedan derivar de sus actos.
  • Valoran y se preocupan por cosas materiales, estatus, reputación, apariencia.
  • Poseen personalidad agradable y simpatía superficial.
  • Buscan intensamente aceptación para sentirse seguros. Motivación social.
  • Usan frecuentemente prejuicios, estereotipos, generalizaciones.
  • Niegan sentimientos reales auténticos, por miedo a las consecuencias.
  • Hay carencia de introspección, de reflexión.

Se observa claramente, al ver la abundante cantidad de manifestaciones, síntomas y comportamientos que conforman el síndrome, que se trata de la compilación de rasgos y conductas manifestadas habitualmente por personas poseedoras de la más baja, hasta una rudimentaria madurez psicológica. Todo ello resulta normal acorde, con las etapas y nivel de desarrollo que se haya alcanzado. Todos los humanos, desde que nacemos vamos pasando y una gran mayoría, superando las crisis y dificultades a las que nos enfrenta nuestro propio desarrollo, dirigido a alcanzar la formación de nuestra personalidad.

Me resulta claro y considero que para cualquiera también, que los políticos y diferentes niveles de dirigencia, realizan también, acciones y manifestaciones individuales en las que muestran poseer un mayor nivel de madurez. Sin embargo, nadie negará que los arriba citados, son los comportamientos y actuaciones más habituales que nos muestran en el Parlamento, Senado, en sus declaraciones de ataque, en mítines, en debates televisivos, siempre que hay presentes políticos de los diferentes partidos y en muchas otras situaciones,

Los rasgos arriba descritos, corresponden a las personalidades denominadas por Loevinger como Impulsiva; Auto-defensiva; Conformista. Ese grupo de comportamientos y manifestaciones “puestos en una olla y bien revueltos” conforman el SINDROME.

 

http://www.bubok.es/libros/172773/Innovar-la-gestion