miércoles, 14 de noviembre de 2018

INFLUENCIA Y PODER


En el presente Post, continúo hablando del amplio espectro de los conocidos como “procesos y dinámicas de interacción” que suceden dentro y entre cualesquiera tipos de grupos humanos, y que están relacionados con su: nivel de formación, desarrollo y evolución. De ahí que, la información y los conocimientos que se desprenden de su análisis y estudio aporten gran riqueza para la mejora y el enriquecimiento del trabajo de las personas cuando actúan en grupos, hasta lo que se considera su máxima evolución hoy: los denominados “equipos eficaces y autónomos de trabajo”. Dentro de los mismos, cualquier atisbo de Poder, por lo general, brilla por su ausencia. Ocurre lo contrario con los mecanismos de Influencia, que se incrementan notablemente.

Intento así de nuevo, continuar ampliando y ahondando en el conocimiento y, en la aplicación de los procesos humanos: procedimientos – dinámicas- técnicas – artes, que facilitan el estudio del comportamiento humano dentro y entre los más diversos tipos de grupos, y que cuentan con gran peso e impacto en el comportamiento grupal.
A través de su estudio y perfeccionamiento los grupos alcanzan sus resultados aplicando medios y prácticas muy diferentes. Un claro y positivo ejemplo de lo dicho es, que hoy día está ya muy estudiado y comprobado qué: Las personas obtienen resultados superiores de su esfuerzo cuando pueden influir positivamente en, qué hacer y cómo hacerlo, en relación con sus actividades de trabajo individual o en grupo.

Cuando las personas tienen que estar obedeciendo a otros de manera sumisa, haciendo y ejecutando cosas y actividades ordenadas por ellos; enfoque tradicional basado en el “poder y la autoridad”, su rendimiento suele ser inferior a las posibilidades, capacidades y competencias que la persona posee. En esas circunstancias, sus logros y resultados resultan inferiores a cuando existe un buen grado de confianza y autonomía. La razón fundamental se debe, a que se produce en la persona menor motivación y menos, o lo que es peor, ningún nivel de compromiso.

Cuando esto es lo que ocurre, se hace y /o produce lo mínimo necesario para evitar el castigo y / o la pérdida del trabajo. Otras veces, dependiendo de la presencia o no de una multiplicidad de factores, puede conducir hasta al rechazo de la actividad, en consecuencia, se produce un rendimiento bajo. La persona hace lo mínimo necesario para cumplir con lo estipulado; lo que de todas maneras afecta significativamente su motivación, entusiasmo, productividad, eficacia, calidad. Pero lo peor se percibe en el resultado final, que se empobrece notablemente.
En mi opinión, y es algo que he mencionado innumerables veces en post previos, “considero que el predominio en el uso del poder, es la causa principal de la baja productividad, en nuestro país”. El Poder, es el estilo de gestión de mayor aplicación. Las personas, en congruencia con lo señalado, no están, en general, debido a ello, ni altamente motivadas, ni comprometidas con su trabajo. Sí además de lo señalado, están sometidas a un liderazgo pobre, a salarios bajos, a la no existencia de respeto mutuo, y varias otras condiciones originadas fundamentalmente, en culturas empresariales donde predominan – Poder – Autoridad - Jerarquía – Mando, la productividad y resultados resultan inferiores a lo posible en otras condiciones.

Lo señalado, es algo que sucede en una gran mayoría de nuestras empresas y organizaciones. Podemos afirmar, basándonos en ello, que son razones de peso que justifican mejorar la cultura organizativa, la gestión, y muy especialmente la calidad del liderazgo de las mismas.

Las empresas y demás organizaciones que están y se mantienen en la vanguardia por su capacidad de innovar, su productividad, y por su calidad total en la gestión y producción, dentro del ámbito mundial, han desarrollado diversas modalidades para que su personal, cada uno en su ámbito de acción, puedan influir en el trabajo que realizan, o en el que han de ejecutar, a través de diferentes técnicas que se aplican cotidianamente: “Programas de sugerencias”, “Grupos de participación”, “Círculos de calidad”, “Células de manufactura”, “Equipos potenciados”, “Equipos de Innovación”, “Equipos auto-dirigidos”, y muchas otras modalidades que toman en cuenta y dan valor, a las capacidades y competencias de las personas -sus conocimientos, habilidades, destrezas.

Ello se debe fundamentalmente, a que sólo las personas pueden crear, innovar, mejorar y producir los cambios y transformaciones necesarios que facilitarán el cambio y desarrollo de su organización. Para conseguirlo, es esencial el tipo de “Clima de Trabajo existente”. Que tiene que ser coherente y estar perfectamente alineado con la filosofía y objetivos del grupo y/o empresa.

La modalidad de influir más avanzada y actualizada en este sentido, son los conocidos como “equipos de trabajo auto-dirigidos de alto rendimiento”. Son equipos altamente potenciados (advance empower teams), muy bien entrenados y capacitados, a los que poco a poco, se les han ido asignando funciones, actividades, responsabilidades y resultados, que anteriormente eran potestad exclusiva de dirigentes y mandos. Este tipo de equipos ha sido uno de los componentes más eficaces para disminuir niveles de mando y aplanar-achatar a las organizaciones, minimizándose así, el impacto del poder directo, de los diversos niveles jerárquicos de cada organización, según su estructura organizativa, acorde con su tamaño y su filosofía y cultura de gestión.
Y esto es aplicable a nuestras instituciones, poderes, partidos políticos, empresas y otros que conforman el País y sus circunstancias.

Como se desprende de lo explicado, son innumerables y además muy importantes los cambios mejoras y beneficios que se obtienen de la utilización adecuada del proceso y técnicas eficaces de influencia. Ya que, además, tal como lo indica la foto: “Influencia es Poder”, pero obtenido y aplicado de manera completamente distinta a la imposición. Influencia implica alcanzar el convencimiento a través de verdadera participación.

 
       
Aspectos tales como definir de forma autónoma alineada con objetivos y prioridades metas, establecer prioridades, organizar y estructurar el trabajo, resolver problemas, decidir los recursos necesarios, evaluar resultados, y varios otros relativos a la gestión, son áreas de influencia que hoy están en las manos de equipos debidamente formados, a los cuales se les ha permitido y apoyado para alcanzar ese alto nivel de influencia en la realización de su actividad. En especial, sobre todo aquello que tiene relación con el trabajo y procesos relativos al mismo, que se deben ejecutar. 

En empresas y organizaciones de vanguardia y exitosas, se viene haciendo así desde hace años, debido a los magníficos resultados que se han obtenido según diferentes estudios llevados a cabo. Esos estudios han permitido comprobar cómo, organizaciones que han incorporado estas técnicas, metodologías y filosofías que respaldan la verdadera participación desde hace ya algo más de veinte y cinco años, han logrado incrementos en su productividad y eficiencia general, de hasta el 40%, lo que representa en resultados medibles, grandes beneficios cuantitativos y cualitativos, además de contribuir a un aumento muy importante de su competitividad en los diversos mercados y países donde operan.

Ese nivel tan elevado de mejoras y resultados, jamás ha podido alcanzarse, ni será posible nunca, con la aplicación de instrumentos y técnicas de trabajo y gestión, basadas primordialmente, en el uso del Poder.