viernes, 3 de julio de 2020

HACIA LA "NUEVA NORMALIDAD" ACOMPAÑADA DE VERDADERA SUPERACIÓN (Parte 7)



¡Ni padres, ni maestros, ni profesores, ni especialistas, ni autoridades, tenemos el derecho de restringir y privar a nuestros hijos de un mayor, más amplio y enriquecedor aprendizaje y desarrollo!

Este no era el post que había preparado para explicar el porqué de mi insistencia reciente, acerca de las “razones por las que señalo que tenemos que cambiar con urgencia el incompleto, anticuado y limitado sistema de enseñanza aprendizaje que se utiliza, a pesar de sus grandes deficiencias y carencias”.

El actual sistema de enfoque cognoscitivo, sapiente, que se aplica en educación desde siempre, está dirigido principalmente a que el alumno almacene, acopie, memorice e idealmente, comprenda la información que el profesor intenta diariamente transmitirle, esperando que el alumno la asimile.

Esa realidad lo convierte en el responsable central de que los alumnos, aprendan, memoricen y capten lo que intenta enseñar. Pero la realidad no es así, existe un serio problema de transmisión. Estudios al respecto revelan una situación muy distinta. Esta es, que apenas alrededor del 10 al 20% de lo que con suerte el estudiante capta, tres a cuatro días después, recordará apenas un 3 al 5% de lo escuchado.

Se suele mejorar esta realidad cuando mediante lecturas o trabajo (deberes), reforzamos parte de lo que habíamos escuchado y captado en la clase. De lo contrario se olvida rápidamente y el esfuerzo de enseñar y aprender, se pierde.

Solución: la ineludible necesidad de cambiar, mejorar el actual sistema de Enseñanza-Aprendizaje. ¿Por qué esperar? ¿Por qué no comenzar a hacerlo ya? ¿A qué tememos?

Mucho trabajo y esfuerzo por la parte del profesor, para alcanzar un aprendizaje y comprensión, tan pobre. Esta es la lamentable realidad. De ahí mi matraca relativa al cambio y formación urgente de maestros y profesores en metodologías superiores.

Al venir escribiendo sobre MEJORAR, he tomado conciencia de lo grave y dañina que es esta realidad, posible y relativamente fácil de cambiar y mejorar, para beneficio, como explico más adelante, de nuestra población estudiantil, en todos los ámbitos.

Es por ello, que vengo insistiendo, según se comprueba en los últimos post, en la imperiosa necesidad de cambiar esta situación. La pregunta lógica es, cómo hacerlo. Considero que, las razones de porqué hacerlo, las he dejado claras en los últimos seis post. El método cognoscitivo es muy limitado, pobre, a la hora de formar, educar y desarrollar al ciudadano que afrontará la “nueva normalidad”, el futuro.

Con el método actual, el centro del aprendizaje no es el alumno, quien suele dar un rendimiento bajo, pobre. Lógicamente hay numerosas excepciones. Esas excepciones, con los métodos participativos, activos “volarían” aún más, nunca menos.

Además, la actual metodología les produce: Aburrimiento en el aula, ausentismo, baja implicación, ausencia de compromiso, deficiente aprendizaje, estimula la copia en exámenes, resultados finales pobres, produce en muchos una motivación negativa, abandono de los estudios, y varios otros indeseables y contrarios a lo que realmente se busca: “Formar individuos capaces, competentes para superar los retos que les impondrá su futuro como personas eficaces, triunfadoras en sus actividades de vida”.

En contraposición, los métodos activos, vivenciales, permiten superar todos, o al menos, la mayoría, de los fallos y deficiencias señaladas. No son perfectos, pero sus cualidades, instrumentos y prácticas metodológicas, facilitan, cuando se aplican bien, como debe hacerse, la obtención de resultados muy superiores, dado su enfoque integrado..

El alumno es visto como ser integral, además, pasa a ser el centro y responsable de su aprendizaje, desarrollo, y eficacia como persona. Contará siempre con la guía y apoyo del maestro o profesor bien entrenado en la aplicación de las metodologías activas. Algo que sucederá a futuro, todos los días, especialmente, dentro del aula.

El enfoque activo, facilita: Adquirir aprendizajes más profundos al participar, quiéralo o no, en las experiencias activas, vividas, que impone la metodología. Esto permite aprender mucho más y mejor al exigir participación, implicación activa consciente, intelectual, y también de los aspectos emocionales, afectivos, vivaces, activos del proceso. 

Los mejores tendrán todas las oportunidades para ser aún mejores, desarrollar su gran potencial, apoyar y beneficiar a los demás, tal como lo estimula la metodología. No hay posibilidad de aburrimiento, se aprende de verdad a trabajar y colaborar con otros, hacer sus reflexiones, extraer aprendizajes y como aplicarlos, de acuerdo con sus necesidades e intereses en nuevas y diferentes situaciones. Él, es ahora el centro de la metodología y el responsable de su aprendizaje.

Esto tan simple y sencillo, llevado como método desde la niñez forma personas superiores, capaces, competentes para resolver las crisis del desarrollo (Sullivan) y mejorar en todo, su proceso de desarrollo como humano. Nada que ver con el método y el sistema actual.

Hablamos ahora de clases activas, participativas, vivenciales. Con ello se estimula la verdadera participación, a asumir compromisos, se estimula y motiva hacia obtener resultados; excelentes resultados, se incrementa su responsabilidad, se incrementa y estimula su creatividad, imaginación e inventiva continuamente y muchos otros componentes claves en el proceso de desarrollo y satisfacción personal.

En una entrevista finalizada hace unos minutos por parte de la Sexta TV, con el presidente Sánchez, éste ha mencionado en varias oportunidades, y entre muchas otras cosas, la mayoría positivas hacia el futuro del país, al hablar de áreas de mejora prioritarias, citó “la modernización de la Educación”, como plan de futuro.

Lo que quiero señalar es, que esta no debe solo basarse en la digitalización, que si hay que aumentar, pero no debe ser la única mejora.  Hay en nuestro planteamiento, una oportunidad de mejora muy significativa, sencilla, económica, pero fantástica desde el punto de vista de mejorar los aprendizajes, el rendimiento, motivación, y el desarrollo de competencias para la vida, por el alumnado.

Me refiero a la incorporación de metodologías de aprendizaje activas, vivenciales que garantizan un aprendizaje TRES VECES SUPERIOR al que se obtiene del actual método COGNOSCITIVO.


Describo a continuación algunos resultados y beneficios que respaldan lo dicho. No se incluyen todos para no alargar excesivamente el contenido.

Resultados y beneficios comprobados, medidos en alumnos y participantes en talleres y cursos activos.

Se acostumbran en todo momento a trabajar sobre la base de establecerse objetivos claros, precisos como retos a alcanzar. Saben claramente a dónde quieren llegar. Esta determinación de retos concretos los lleva a buscar éxito y superación en las actividades que realizan. Tienden a ser personas que persiguen la superación y mejora en todo lo que realizan.

Determinar objetivos y/o metas claras y retadoras los lleva a buscar alcanzarlas y superarlas. Al hacerlo, formando parte de equipos diferentes de trabajo, pasan a desarrollar habilidades y competencias de interacción interpersonales amplias y diversas. 

 

Al trabajar en diversos equipos y diferentes personas, incrementan de forma importante su inteligencia emocional, capacidad de colaborar en el trabajo con otros. Se relacionan más y mejor, y se vuelven mucho más empáticos con los otros.

Pasan a ser individuos activos en el aprendizaje, y poco a poco, también en otros ámbitos. Descubren la importancia de pro-actuar. Toman la iniciativa, deciden, se comprometen, lideran. Se vuelven mucho más diligentes, entusiastas y activos.

 

Aprenden a planificar, organizar y ejecutar mejor sus actividades, responsabilidades, a asumir y cambiar de forma flexible los retos. Se les facilita ver y hacer conexiones existentes entre diferentes disciplinas y normas, y cómo aplicarlas en su vida cotidiana.

Conforme van practicando formas y comportamientos acorde con las diversas actividades, problemas y situaciones propios de las exigencias metodológicas, van adquiriendo y desarrollando un conjunto de competencias diversas, esenciales para la vida y el trabajo. Conocimientos, habilidades y destrezas, imposibles de conseguir y acrecentar con métodos puramente cognoscitivos.

Incrementan significativamente su autoestima, capacidad de autonomía y su motivación personal de logro y superación. Se tornan más seguros de sí mismos. Incrementan de forma importante su madurez psicológica y su responsabilidad.

Pasan de ser sujetos neutrales, indiferentes, pasivos, a ser “origen de cosas”: creadores, descubridores, promotores. Dejan de ser borregos, masa. Su imaginación y creatividad se expanden ampliamente. Se incrementa la responsabilidad, el grado de compromiso, la verdadera participación, la capacidad crítica, a relacionarse adecuadamente con otros, aceptan con madurez los puntos de vista de los demás.       

Al aprender a trabajar en equipo se relacionan adecuadamente con otros. Aprender a cooperar y establecer compromisos. Aprenden a liderar situaciones diversas y a tomar decisiones participativas. Se tornan más flexibles, abiertos. Buscan causas, analizan, deciden.

Desarrollan habilidades sociales relacionadas con el trabajo en grupos, la utilidad de negociar, mediar, y de gestionar diferencias y conflictos. No se “enganchan fácilmente". Lo han practicado mucho en las simulaciones. Realmente han aprendido.

 

Se incrementa de manera significativa su madurez psicológica, ligada a la libertad personal, la capacidad de comprometerse, al deseo de superación, logro de los objetivos que deseen alcanzar. Mayor deseo de libertad, de autonomía. Satisfacer necesidades de tipo social, que resultan fortalecidas por valores y el compromiso con los demás, el respeto mutuo y mejor aceptación de su entorno.

Se generan mecanismos eficaces de colaboración y apoyo entre estudiantes, maestros-profesores y personas involucradas en el proceso de aprender. Se desarrollan también, habilidades, que facilitarán que el conocimiento sea compartido y repartido entre los miembros de los equipos y grupos. Al incrementarse la cooperación, disminuyen las diferencias, conflictos y situaciones que producen irritación. Mejora el clima de trabajo.

Establecen una clara conexión entre los aprendizajes obtenidos, su aplicación a la realidad, y/o a sus actividades y tareas de trabajo y/o escolares. Descubren un mundo nuevo en el que ellos son el centro y principales gestores de sus aprendizajes. Adquieren, además, todos los conocimientos de refuerzo y apoyo que se les quieran impartir.

Llegados a este punto, os pregunto y me pregunto ¿Cómo es posible que padres y maestros nos atrevamos a privar a nuestros hijos de todo esto?  ¿Hay alguna verdadera, sincera y real justificación?

Solo una sociedad acomplejada, rígida, insegura como la nuestra, que debe echar mano continuamente de la justicia y de terceros, los jueces, para que decidan por ella y por cada uno, puede ser tan ciega.

¿A que esperar más? Es posible tener todo listo durante los próximos tres o cuatro MESES y a un coste mínimo.

¿Será que somos una sociedad, psicológicamente INMADURA?

Debemos reflexionar respecto a estas inquietudes y dar una respuesta honesta, sincera. ¿Podemos hacerlo?