viernes, 14 de diciembre de 2018

GESTIÓN Y RESOLUCIÓN DE CONFLICTOS (Parte 1)


GESTIÓN Y RESOLUCIÓN DE CONFLICTOS (Parte 1)

Considero que, en la actualidad de nuestro país existen diversos tipos y focos de conflicto: políticos varios, sociales varios, municipales, educativos, y otros, que nunca se gestionaron a tiempo, ni de manera adecuada. Por esa razón, pienso que referirme en la actualidad al proceso o dinámica de “Gestión y Resolución de Conflictos”, lo convierte en un tema oportuno.

Sé también que diga lo que diga, carece de impacto a la hora de intentar mejorar su gestión y manejo. La razón para esta afirmación, se debe a que lo que se ha investigado y probado en diversos estudios, nunca ha sido aplicado bien en nuestra realidad de país.
Supongo en buena medida, que es ahí donde radica el origen y presencia de diversos focos de malestar, crispación, desorden, despilfarro y de enfado ciudadano, no resueltos. Con frecuencia se manifiesta mediante grandes marchas de protesta, con el propósito de que, los ciudadanos puedan mostrar su incomodidad e impotencia ante sus intentos por conseguir los cambios y mejoras necesarias, demandadas y exigidas por las mayorías.
Al haber escrito y publicado diversas entregas del Blog, en las que he intentado señalar parcialmente el impacto de los diferentes “Procesos y Dinámicas de Grupo”, ante la realidad actual y su relevancia para la sociedad, empresas y para los diversos grupos de trabajo, conocidos bajo la denominación de: “procesos y dinámicas que caracterizan el comportamiento humano”.

Al corresponderme ahora hablar de conflicto, como dinámica del comportamiento humano, me encuentro con que lamentablemente y desde hace ya un buen número de meses, “que el conflicto está de moda y actualidad en nuestro país”. Claro, no es el único. Véase Francia, Italia, Inglaterra, Estados Unidos y varios otros.
Es obvio que en la sociedad mundial los conflictos siempre han estado, están y estarán presentes. Cuando señalo que “desde hace un par de años está de moda en nuestro país”, me refiero a que, desde hace aproximadamente ese tiempo y hasta los momentos actuales, el conflicto ha sido llevado, debido a la incompetencia presente para gestionarlo adecuadamente y debido también, a las indiscriminadas luchas por conseguir el poder político y dominar la situación nacional a que el conflicto, hoy, haya alcanzado unos niveles de crispación elevada y a la ruptura en la sociedad. Esto ha producido graves consecuencias para sí misma, y desde luego para la ciudadanía. Si lo referimos a algunas comunidades, tal como viene sucediendo en Cataluña, ya ni se diga. Veamos cómo se gestiona ahora en Andalucía.

Personalmente percibo esta situación como demostración de conductas y comportamientos inmaduros, al visualizarlos desde una perspectiva del desarrollo de la madurez psicológica. Pero además desde la incompetencia ya señalada, se puede comprobar la ausencia de falta de valores éticos en pro del país, en los principales protagonistas, donde predomina un egoísmo ciego. “El país y los ciudadanos… ya se verá.

Usualmente se trata de conductas que se traducen en comportamientos inmaduros que impactan, lamentablemente de forma dañina, oportunista, hostil, negativa, agresiva, a los ciudadanos, y al funcionamiento social en todos los ámbitos de la sociedad. Entre ellos, es fácil observarlos en Parlamentos (de la Nación y Comunidades autónomas), donde se supone que estamos representados todos los ciudadanos, y también, en el Senado. 
 

Percibo debido a ello, que en general estamos muy deficientemente representados. Por eso ha habido y hay, con cierta periodicidad, múltiples marchas y protestas en las que se muestra el descontento de diversos sectores representativos de la sociedad, respaldadas entre otras, con el eslogan de “NO NOS REPRESENTAN”. Pero no les hace el más mínimo impacto, por la ceguera que les produce ganar como sea y a costa de lo que sea, en el conflicto.

Otra visión del Conflicto
Me enfocare ahora en mostraros una visión y perspectiva científica del conflicto, de su gestión adecuada y del impacto de signo positivo que es posible producir y obtener en diversos escenarios y momentos. Por la complejidad y extensión del tema, me ocuparé de ello en los próximos dos o tres post.

¿Hay algo positivo dentro de la gestión del conflicto? ¿Es posible extraer del mismo algo bueno, útil, constructivo? La respuesta es sí.
La gran mayoría de las personas asocian siempre el conflicto con algo malo, negativo, inconveniente y es, quizás sin duda, lo que sucede con más frecuencia. Sin embargo, en ciertos ámbitos y con seguridad, dentro del trabajo de equipos bien capacitados, bien formados, cuando se gestionan de manera adecuada las discrepancias y conflictos, estos se transforman en una verdadera fuente de ideas, de creatividad, de posible innovación, de cambio y mejora cuando esas ideas son implantadas. También es verdad, que no todo conflicto tiene lastimosamente, ese carácter positivo.

 

Simples diferencias, discrepancias y puntos de vista que son completamente normales y naturales dentro de lo que es el comportamiento entre humanos, pueden llegar, de no aclararse, ni gestionarse a tiempo, ni de forma adecuada, a convertirse por falta de manejo apropiado en verdaderos conflictos; hasta el punto de alcanzar en casos y etapas extremas, la ruptura total de las comunicaciones y de las relaciones, alcanzándose la fase III: Conflicto Abierto. 
Considero indispensable señalar, ayudar a comprender y de llegar a aceptar que: Todo conflicto se origina, casi siempre, sobre la base de diferencias, desacuerdos y discrepancias, de diverso origen y que en sus inicios es, generalmente, muy fácil resolver.

Cuando se está en ese ámbito de “inicio de las diferencias-desacuerdos”, se trata de la fase, dentro del proceso de gestión de conflictos, en la que es relativamente fácil, mediante una buena comunicación: abierta, sincera, y un mínimo de disposición, aclarar o resolver esas diferencias. Con ello desaparece la posibilidad de que se expandan, escalen, y lleguen a transformarse en conflicto. Cuando no se ha gestionado bien esta fase inicial el conflicto se va, poco a poco formando, escalando, creciendo, pudiendo llegar hasta la fase superior que suele llevar a la ruptura total de la relación, “a la guerra a muerte”.
 

Se trata aquí ya, de conflicto abierto declarado, donde las partes no están ni dispuestas, ni en condiciones de resolver dicho conflicto debido a que se han estado atacando y haciendo daño durante un tiempo que suele ser más o menos largo. Por poner un ejemplo actual: Veamos el caso Catalán que viene desde muy atrás, pero que en años recientes se ha acelerado por diversas circunstancias que nunca fueron gestionadas a tiempo y de manera apropiada. Caracterizada además, por una ausencia real de diálogo.

En el último año se ha alcanzado la ruptura total, con las consecuencias altamente dañinas que aún persisten. Claro, se trata de un conflicto muy complejo por la presencia de una serie muy amplia de variables intervinientes, y una profunda variedad de intereses y sentimientos, que unos y otros perciben  y mantienen en pugna.

No se debe olvidar que, el conflicto siempre tiende a ir en aumento a menos que se gestione o medie oportunamente en las primeras etapas del mismo. De ahí la corriente que plantea que los conflictos, discrepancias, diferencias, contradicciones es necesario confrontarlas, desafiarlas, comprobarlas y tener mucho dialogo desde el principio. Si lo que se desea es, facilitar su gestión y manejo.

El enfoque usual por el que muchos optan de: no querer ver el conflicto, de ignorarlo, o de ocultarlo, por lo general lo que hace es mantenerlo soterrado, escondido, pero creciendo oculto hasta que, con el tiempo, explota. Gota a gota el contenido llega a un momento en que se desborda. En ese momento, con consecuencias lamentables y usualmente incontrolables para todos.

Tipos de Conflicto
Diferentes estudios demuestran la existencia de dos tipos de conflicto y diversas formas de gestionarlos. Veamos, con base en ello algunos planteamientos generales.
Dentro de lo que han sido estudios acerca del desarrollo y gestión adecuada de conflictos, se ha llegado a la conclusión de que existen dos grandes visiones y enfoques de los mismos: Los llamados Conflictos Funcionales y aquellos a los que se considera Disfuncionales.
Continuaré el tema en el próximo post.




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