miércoles, 9 de mayo de 2018

CULTURA ORGANIZATIVA ENFOCADA EN LA "DIGITALIZACIÓN"


En el anterior post me referí a organizaciones en las que predomina la cultura organizativa primordialmente enfocada en: la Innovación, el Cambio y la Mejora. Una forma de Cultura que ha sido, en años recientes, dominante en empresas y organizaciones que buscan ser y mantenerse en la vanguardia del mundo de los negocios y que, con frecuencia, determinan por dónde fluirá el desarrollo del mismo hacia el futuro.

¿SERÁ “DIGITALIZACIÓN” LA CULTURA ORGANIZATIVA PREDOMINANTE EN EL FUTURO?

Pensando en el futuro, me parece conveniente señalar que, personalmente, considero que la Cultura e Ideología Organizativa predominante, desde hace ya unos 10 a 15 años es: la Digitalización. 

Este desarrollo, en varios de sus fines y objetivos, permite ver cómo se hermana con algunas de las culturas ya expuestas, en especial, con las enfocadas en la Innovación y en las Personas. Resulta sin embargo obvio que cada vez más el futuro se está encaminando hacia la que será “cultura dominante en el corto y medio plazo”: la  centrada en la “Digitalización”.

Amplios y profundos trabajos de investigación, y desarrollos recientes tales como: Inteligencia Artificial, Internet de las Cosas (IoT), Robótica, Domótica, E-Commerce, Innovación Digital, Digitalización Combinada, Impresión 3D y 4D, Big Data, Algoritmos, Entornos digitales de Emprendimiento, Marketing Digital, Apps Móviles, Mobile Marketing, Geolocalización, Redes, Comunicación Digital, Blogs, Ecosistemas Digitales, Digital Business, Digital Transfomation, y varios otros que irán surgiendo, conforman la denominada  por especialistas y estudiosos del tema: Economía de la Digitalización. La misma, facilita visualizar y comprender mejor este nuevo entorno de trabajo que se abre y crece profusamente en el ámbito mundial.

 

Considero que esos avances y su base de “Digitalización”, se irán desarrollando en el mundo de los negocios a futuro y en todo tipo de organizaciones, mediante una serie de: conceptos, factores, ideas, conocimientos, tecnologías, instrumentos, prácticas y resultados que irá conformando, poco a poco, una ideología, cultura y subculturas organizativas y de trabajo, diferentes, novedosas, que cuentan con sus propios principios, metodologías, gurús, técnicas, aportes y enfoques de trabajo y eficacia para obtener resultados, novedosos.

Lo anterior, permite comprender la digitalización, como un nuevo y poderoso potenciador para la transformación de la sociedad y de las empresas. Lo que deja muy claro que es mucho más que una mera tecnología, como la quieren percibir algunos.

Cuan preparadas y dispuestas están las organizaciones y sus componentes esenciales: Inversionistas, dirigentes, personas, recursos financieros, materiales, otras tecnologías, etc. para respaldar la transformación digital, es esencial para tener éxito y conseguir eficacia y excelentes resultados derivados de su gradual incorporación. 

El proceso de transformación y cambio necesario, debido a su complejidad y amplio alcance, requiere del apoyo de especialistas, entre otros, en Cambio Organizacional. No está, por tanto, al alcance de cualquiera. De otra parte, existen ya en el mundo, varias empresas altamente exitosas y conocidas que será necesario estudiar y emular.

BASADOS EN LO DICHO ¿EXISTE LA IDEOLOGÍA Y CULTURA IDEAL?

En los últimos cinco post he hablado del peso que la Ideología o Cultura de la organización ejerce dentro de la actividad total de las mismas. Se observa claramente, a la hora de decidir llevar a cabo procesos de Cambio Planificado, con el objetivo de adecuar a las organizaciones a los cambios que continuamente se suceden en su entorno, lo que las fuerza a cambiar y adaptarse a una nueva realidad.

Si este cambio planificado no se produce de manera consciente, se entra de manera forzosa y en mayor o menor tiempo, en una obsolescencia generalizada que lleva a la posterior desaparición de la empresa u organización. Hay que evitarlo, de ahí la imperiosa necesidad de cambio. Esa obsolescencia generalizada ejerce un marcado impacto sobre: Los resultados, la calidad, productividad, competitividad, salud, posibilidades de éxito, clima y funcionamiento organizativo general.  Para mayor comprensión intentaré señalar las ventajas y desventajas de las culturas expuestas.

Es seguro que ya habéis pensado que: "no existe ninguna empresa con una de estas culturas en estado puro”. Siempre que se analice o estudie una empresa con el fin de determinar su cultura, y en consecuencia, el posible impacto de ésta en su funcionamiento y resultados en general, encontraremos a una cultura dominante,  y rasgos y/o vestigios de algunas otras, en menor grado.

Basándome estudios existentes y en experiencias propias de aplicación de “Enfoques centrados en el tipo de Cultura”, en diferentes procesos de cambio, se ha encontrado que:
1) Culturas o ideologías basadas predominantemente en el Poder, tienden a producir en quienes conforman la organización, comportamientos sumisos. Como mucho, serán obedientes y buenos seguidores. Las personas, perciben que no les queda otro remedio que obedecer, acatar y cumplir las órdenes que reciben. No se atreverán a contradecirlas aunque su experiencia, realizando el trabajo los haga comprender que hay formas más eficientes de ejecutarlo.

Esa sumisión hace que el talento de cada individuo se pierda y que se conviertan en “cuasi autómatas”, lo que a su vez mata por completo su motivación, iniciativa y creatividad. Lo más valioso con que cuenta toda organización. Quizás el mayor problema con esto es, que esa sumisión los fuerza a exhibir comportamientos inmaduros, por tanto, poco eficaces y peor, muy poco productivos para la empresa. Cabe entonces preguntarse ¿cómo una empresa con cultura dominante de poder espera llegar a ser eficaz y productiva?  Es imposible.

2) Algo parecido ocurre con las empresas con culturas basadas en: Funciones, Normas y Reglas. En éstas, el poder no descansa en personas, radica en las normas, reglas y procedimientos estrictos acerca de cómo funcionar. Las dificultades para tomar la iniciativa o modificar algo con la finalidad de hacerlo más eficiente, con mayor calidad y en menor tiempo, se torna imposible porque la norma, el procedimiento, imponen cómo hay que actuar. El poder es aquí impersonal, radica en reglas y procedimientos, lo que también produce en los empleados sumisión y falta de iniciativa. Muy parecido a lo que sucede en la cultura de poder. En este caso, los directivos se apoyan en las normas, con lo que la dificultad para utilizar el talento y la creatividad de los empleados se complica y desperdicia.

Personalmente considero, y no creo estar equivocado, que la tan nombrada “baja productividad de la empresa española en general”, se debe en gran medida a esta realidad que acabo de señalar, y sobre la que no se suele decir casi nada.

¿QUÉ HACER PARA MEJORAR PRODUCTIVIDAD Y EFICACIA?

3)  Con base en lo señalado, queda claro qué las culturas orientadas hacia: Objetivos-Resultados, Personas, Innovación, Digitalización, son las mejores y más adecuadas para cualquier tipo de empresa y organización, hoy día. Desde un punto de vista personal, considero que lo que más conviene es tener un cierto balance de estas. Especialmente, debido a los complejos y volátiles tiempos que corren, donde a decir de los expertos, la internacionalización de las empresas, en especial gracias a Internet y al e-Commerce, es la mejor alternativa para hoy, y también de cara a un futuro inmediato.

 

Con cierta frecuencia me pregunto, ¿cómo es posible que empresas con culturas dominantes de Poder y Funciones puedan ser competitivas y tener éxito en el mercado internacional? Y mi razonamiento y reflexión va en la línea de: si lo hacen y lo consiguen, ¿cuánto más rentables y competitivas serían si tuvieran un tipo de gestión innovadora basada en el aprovechamiento del potencial y del talento de las personas, tal como proponen los otros cuatro tipos de cultura?

En mis trabajos con empresas, con la finalidad de ayudarlas a cambiar, “modernizarse” y transformar en más eficaces a sus culturas, he buscado siempre establecer un balance de culturas y sub-culturas centrado en: Resultados, Personas, e Innovación. En aquellos tiempos apenas se comenzaba, en algunas de ellas, especialmente de Banca y Seguros, a hacer énfasis en Digitalización. Es éste un enfoque de hace aproximadamente unos diez a doce años. 

Considero  la combinación de factores y componentes en la cultura, lo más conveniente para contar con empresas altamente productivas y de calidad: flexibles, eficaces y competitivas. Si se contara con un balance adecuado de las cuatro señaladas como la combinación predominante en nuestras empresas, en España, seriamos mucho más eficaces y competitivos y no estaríamos por debajo de la media europea.

Resumiendo, las organizaciones en general y en especial las empresas españolas, tienen que innovar las formas de gestión, con la finalidad de alcanzar este balance de culturas y en la gestión empresarial. Mientras no decidan realizarlo, la eficacia y productividad serán limitadas. Y lo que el futuro demanda, es buscar mecanismos para ser más eficaces.  En muchas, el predominio antiguo del poder, de los componentes burocráticos y la resistencia y lentitud ante la necesidad de cambio, es uno de los mayores lastres.

Lo vemos en empresas y especialmente, en organizaciones como: las universidades, donde es más dramático porque  su razón de ser es: incentivar cambio y las mejoras para los individuos y la sociedad que sirven y que deben fortalecer. Y generalmente no es lo que ocurre debido al corporativismo, endogamia, y la no respuesta acertada a demandas del entorno y la sociedad, lo que produce entre otras, desviaciones de la realidad y falta de perspectiva de futuro. Como en todo hay algunas notables excepciones. No tantas como sería conveniente.

El modelo en el que me he basado de Roger Harrison, actualizado por mí, deja ver cómo en los últimos años la evolución y el cambio en el mundo de las organizaciones tiende cada vez más hacia un equilibrio entre una cultura orientada a los resultados, con componentes y valores de las culturas enfocadas hacia las personas, la innovación y más recientemente digitalización.

En nuestras experiencias de cambio de cultura, éste ha sido el enfoque que dimos al proceso de consultoría, ya que nos permitía comprobar que las empresas obtenían, en general, mejores resultados, aumentaba la satisfacción del personal y de los directivos en los diferentes niveles, y además, que su gestión se tornaba más congruente. Comprobamos también, como en las empresas se desarrollaban comportamientos y un tipo de cultura más madura, donde los niveles de responsabilidad, la capacidad de delegación, motivación y compromiso era mayor.

Ante esos resultados positivos, no había dudas al respecto, y es lo que recomendamos intentar a cualquier empresa u organización. Los signos de cambio y avance social que han comenzado hace ya algunos años, son un ejemplo de por qué la orientación hacia las personas, hacia la innovación, y ahora hacia la digitalización, deben considerarse fuerzas ideológicas estratégicas que es necesario desarrollar más.
 

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